Vibradores rabbit

Dos motores, dos sitios a la vez. El brazo interior se ocupa del punto G mientras las orejas se encargan del clítoris, y un buen rabbit permite llevarlos a velocidades distintas. Esa independencia es justo la diferencia entre un rabbit que conservas y uno que acaba en un cajón, porque los dos no quieren el mismo ritmo. La medida que decide si encaja es la distancia entre el cuerpo y las orejas, y ahí los cuerpos varían más que en cualquier otra dimensión, así que un modelo con brazo flexible o articulado le sirve a mucha más gente que uno rígido. Recargable, sumergible y silicona segura ya son lo normal, y lo que no lo es resulta más barato por algo.

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Un vibrador rabbit hace dos cosas a la vez: un tronco dentro, orientado al punto G, y un segundo brazo fuera sobre el clítoris. Bien hecho, es el juguete de los orgasmos combinados, los que llegan desde dentro y desde fuera al mismo tiempo. Mal hecho, las dos partes nunca coinciden y ninguna hace su trabajo. En un rabbit el ajuste lo es todo, y esta guía explica cómo conseguirlo.

Por qué el ajuste importa más que la potencia

La distancia entre el clítoris y la entrada de la vagina es distinta en cada cuerpo, y el brazo de un rabbit está a una distancia fija del tronco. Si esa distancia coincide, ambas partes presionan donde deben. Si no, el brazo queda en el aire o presiona en el sitio equivocado, y ningún motor lo arregla. Los rabbits con brazo flexible, o con un brazo que se dobla y mantiene la posición, encajan en muchos más cuerpos que los rígidos; esa flexibilidad es la única característica por la que merece la pena pagar más.

Tronco: forma y firmeza

La parte interna debe tener un bulbo o una curva para presionar la pared anterior, y firmeza suficiente para mantener esa presión. Un tronco fino y recto sobre todo llena; uno curvado con bulbo hace el trabajo del punto G. Una longitud insertable de nueve a doce centímetros va bien para la mayoría de cuerpos; el bulbo tiene que quedar a cinco u ocho centímetros, no más adentro.

Algunos rabbits añaden rotación, empuje, punta de "ven aquí" o bolas en el tronco. El empuje y el "ven aquí" merecen probarse; las bolas giratorias son un diseño antiguo que la mayoría encuentra menos útil de lo que suena.

El brazo

El brazo del clítoris debe ser lo bastante ancho para mantener el contacto mientras el tronco se mueve, y su motor debe ser grave, no zumbón. Algunos brazos llevan una cámara de ondas de presión en vez de un vibrador, lo que va bien a quien responde a ese tipo de estimulación; los modelos dobles con ondas de presión fuera y vibración dentro están entre los mejores juguetes que se fabrican hoy.

Dos motores, controles separados

Un buen rabbit tiene un motor en el tronco y otro en el brazo, con controles independientes, para que cada uno vaya a la intensidad que le conviene. Un solo motor para ambos es un compromiso y suele significar que una parte es demasiado fuerte y la otra demasiado floja. Cinco o más niveles fijos para cada uno, y un nivel bajo que sea bajo de verdad.

Material y forma

Silicona platino en todo, sin juntas en la unión entre tronco y brazo, donde se acumula la suciedad. Una superficie lisa se limpia mejor que una con textura y no se siente peor. Evita los rabbits de jelly, aún habituales en la gama barata: porosos, con olor, y el brazo se queda flácido en meses.

Sumergible y carga

La mayoría de rabbits actuales son totalmente sumergibles; la bañera es un buen sitio para aprender dónde tiene que quedar el brazo. Recargable con contacto magnético en la base es el estándar, con una o dos horas de uso por dos de carga.

Cuidados

Lava con agua tibia y jabón suave, con atención a la unión entre brazo y tronco. Solo lubricante a base de agua. Seca del todo, guarda en una bolsa lejos de otra silicona y mantenlo cargado si pasa meses sin usarse.

Preguntas frecuentes

¿Y si el brazo no llega a mi clítoris?

Elige un rabbit con brazo flexible o moldeable, o uno con mayor separación; y prueba a inclinar el juguete en vez de meterlo más adentro. Si nada coincide, un juguete de punto G aparte y una bala hacen el mismo trabajo sin problema de ajuste.

¿Importa el tamaño?

El bulbo tiene que quedar sobre el punto G, normalmente a cinco u ocho centímetros, así que de nueve a doce centímetros insertables es lo correcto para la mayoría. Más largo empuja el bulbo más allá del punto y aleja el brazo.

¿Son mejores los rabbits con empuje?

Para quien le gusta el movimiento dentro, sí; para quien quiere presión constante, no. Son más ruidosos y pesados. Un primer rabbit no lo necesita.

¿Cuál primero?

Silicona, dos motores con controles separados, brazo flexible, tronco con bulbo de unos diez centímetros, totalmente sumergible. Todo lo demás es cuestión de gusto.

¿Hace ruido?

Los dos motores juntos suenan más que un vibrador simple, pero en niveles bajos y medios los modelos actuales siguen siendo lo bastante silenciosos tras una puerta cerrada. Los modelos con empuje y rotación hacen notablemente más ruido.

Lee nuestra guía: Elegir tu primer vibrador

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