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Elegir tu primer vibrador

En esta tienda hay más de cien vibradores y se diferencian sobre todo en dos cosas: dónde tocan y qué clase de vibración dan. Con esas dos respuestas, la elección se reduce a un puñado.

Empieza por el dónde, no por el qué

La mayoría de las personas que llegan al orgasmo lo hacen por el clítoris y no por la penetración, así que un primer vibrador que solo entra suele ser el primer vibrador equivocado.

Un vibrador de clítoris o una bala es el punto de partida más pequeño, más barato y más fiable.

Si ya sabes que la presión interna es lo que te funciona, un vibrador de punto G con su punta curva es la primera compra adecuada.

¿Las dos cosas? Para eso está el rabbit, aunque un rabbit solo funciona bien si sus proporciones encajan por casualidad con tu cuerpo.

Profunda o superficial, la diferencia que importa

La vibración superficial es rápida y poco profunda y se queda en la piel. Es lo que dan los motores pequeños y baratos, y adormece enseguida.

La vibración profunda es más lenta y más pesada y se transmite al tejido. Es lo que dan los motores grandes, y por eso los wands tienen la fama que tienen.

Como regla: cuanto mayor el motor, más profunda la vibración. Si un vibrador se siente intenso diez segundos y luego no se siente nada, eso es vibración superficial y adormecimiento, no eres tú.

El aire pulsado es otra sensación distinta

Los succionadores de aire pulsado no vibran contra el clítoris. Pulsan aire dentro de una pequeña copa apoyada encima, y eso se parece más a una succión que a una vibración.

Para mucha gente funciona bastante mejor que ninguna otra cosa, y para otras es demasiado o sencillamente no hace nada. Es la única categoría en la que probar es la única forma de saberlo.

Funcionan mejor con una gota de lubricante de agua, que sella la copa contra la piel.

Qué mirar antes de comprar

Material. Silicona o ABS seguros para el cuerpo, no un plástico blando sin nombre.

Alimentación. Recargable por USB es hoy el estándar y mucho mejor que las pilas, tanto en potencia como en coste.

Ruido. El silencio importa si no vives solo. Los wands son los más ruidosos; las balas y el aire pulsado suelen ser los más discretos.

Sumergible. Totalmente sumergible se limpia mejor, no solo sirve en la bañera. Resistente a salpicaduras no es lo mismo.

Controles. Botones que encuentres sin mirar y, a ser posible, una forma de retroceder un nivel en vez de recorrer veinte programas.

Un bloqueo de viaje, si alguna vez va a la maleta.

Programas y potencia

Veinte programas suenan a mucho y la mayoría usa dos. A lo que responde casi todo el mundo es a una intensidad constante; los programas son una novedad que se gasta.

Lo que sí cuenta es el recorrido: un buen vibrador empieza lo bastante suave para ser utilizable y sube lo bastante para que nunca eches de menos más.

La potencia no es lo mismo que el ruido, ni lo mismo que el tamaño de motor del texto publicitario. Aquí las valoraciones son más fiables que las especificaciones.

Aplicaciones y mandos

Los vibradores con app o mando están hechos para ceder el control, y ese es el sentido y no un adorno.

En la distancia dependen de la app y de la conexión, y ahí es donde suele fallar la experiencia. El Bluetooth en la misma habitación es fiable; internet por medio lo es menos.

Si lo que buscas es una pareja en la misma habitación, un mando sencillo es más fiable que una aplicación.

Cómo usarlo bien

Pon lubricante, también para uso externo. La silicona seca arrastrando por la piel es el motivo más común de que un primer vibrador resulte incómodo.

Empieza por la intensidad más baja, no por la más alta. Entrar a plena potencia insensibiliza y te quita el recorrido que tienes.

El contacto indirecto, a través de un pliegue de piel o algo hacia un lado, suele ser mejor que presionar en el centro.

Si te quedas insensible, para un minuto en lugar de subir. Ese adormecimiento es saturación de las terminaciones nerviosas y se recupera rápido.

Preguntas frecuentes

¿Qué vibrador compro primero?

Uno de clítoris o una bala, porque la mayoría de las personas llegan al orgasmo por el clítoris y no por la penetración, y es la forma más pequeña y barata de descubrir qué te gusta. Empieza por uno de punto G solo si ya sabes que la presión interna es lo que te funciona.

¿Qué diferencia hay entre vibración profunda y superficial?

La superficial es rápida y poco profunda, se queda en la piel y adormece rápido; viene de motores pequeños. La profunda es más lenta y pesada y se transmite al tejido; viene de motores grandes, y por eso los wands se sienten como se sienten.

¿Son mejores los de aire pulsado?

Son distintos, no mejores. Pulsan aire sobre el clítoris en lugar de vibrar contra él, y eso se siente como succión. Mucha gente lo encuentra bastante más eficaz que la vibración, y a otras les resulta excesivo o no les hace nada. Es la categoría en la que hay que probar.

¿Necesito veinte programas de vibración?

No. La mayoría acaba en una intensidad constante y usa dos posiciones. Lo que importa es el recorrido, de lo bastante suave para ser utilizable a lo bastante fuerte para no querer más, y unos botones que manejes sin mirar.

¿Uso lubricante con un vibrador?

Sí, también por fuera. La silicona seca arrastrando por la piel es el motivo más común de que un primer vibrador resulte incómodo. Usa lubricante con base de agua, porque el de silicona puede dañar un juguete de silicona.